Coimbra con niños

Coimbra con niños

Coimbra es un destino ideal para una escapada de un par de días, o una semana santa, en familia. O como digo siempre, sin ella, aquí los planes valen para todas las edades. Declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO , no te dejará indiferente.

Como os conté aquí, era un destino que barajaba y al final ganó, porque de esa lista era el único que aún no conocíamos. Así que cargamos el coche, y allá vamos. Las previsiones del tiempo no son nada buenas pero siempre soy optimista.

Llegamos ganando una hora al reloj, en Portugal hay una hora menos, y nos dirigimos al hotel. Aunque normalmente soy más partidaria de alojarnos en casas, esta vez escogí éste porque tenía piscina cubierta y pensé que podía ser una buena idea. Y porque encontré un bono oferta muy majo, las cosas como son. El hotel estaba a 20 km de Coimbra, en un entorno precioso y con mucho espacio libre, aunque no pudimos disfrutarlo mucho, por desgracia. Tras reponer fuerzas, nos fuimos a visitar la ciudad.

Coimbra, como muchas ciudades portuguesas, presenta bastantes desniveles. Algo importante a tener en cuenta cuando vamos con peques que aún no caminan mucho. Lo ideal es pensar que se quiere visitar e intentar aparcar cerca o usar el transporte público más cercano. El primer día, conocimos callejeando una parte del centro (Baixa):

El parque de Santa Cruz es un parque que puede considerarse monumento a la par. Tiene lago y un montón de especies distintas de vegetales. Aviso: hay escaleras, así que a tener en cuenta con carrito. Visitamos la Sé Velha (Catedral antigua) y callejeando nos encontramos con el Elevador do Mercado que comunica la parte alta y la baja de la ciudad. Las vistas son impresionantes y a los niños les gusta mucho.

Callejeamos un poco más hasta que empezó a llover más en serio y además hacerse algo tarde para cenar (horario europeo) así que nos retiramos para coger fuerzas para el plato fuerte.

PORTUGAL DOS PEQUENITOS:

No se puede visitar Coimbra con niños y no visitar este parque temático tan particular. Desde 1940, este parque lúdico- pedagógico ha enseñado a miles de niños la presencia portuguesa en el mundo.

plano portugal dos pequenitos coimbra con niños

Éste es el plano del parque. Al iniciar la visita hay un fotógrafo oficial del parque que os ofrecerá una foto de grupo sin compromiso que podéis recoger a la salida. El parque es transitable tanto con carrito como silla de ruedas pero lo ideal es dejar a los niños a pie. Ahora con las fotos lo entenderéis.

La primera parte del parque se dedica a los países de lengua oficial portuguesa, algunos ex colonias.

En esta zona, varios de los edificios contenían muestras de arte del país de procedencia, a modo de pequeño museo:

Dentro de uno de ellos había hasta un Museo del traje, a base de muñecas y muñecos vestidos de diferentes épocas. Y también personajes famosos portugueses.

museo del traje, portugal dos pequenitos coimbra co n niños

La zona siguiente es el Portugal monumental, con algunos de los edificios históricos más emblemáticos del país, incluyendo los de Coimbra. En esta zona, dentro de dos de los edificios había entretenimientos extra para los niños: megablocks y hot wheels, ahí es nada. Por supuesto echamos un buen rato, teniendo en cuenta que caían chaparrones intermitentes nos vino genial para estar a cubierto.

Esta parte monumental es espectacular, pequeñas obras de arte de los monumentos más representativos de varias zonas del país. Sin embargo, la zona más preferida por los peques es la de las casas regionales. Aquí se encuentran casas típicas de cada región portuguesa, casas marineras, casas de campo, faro, monasterio. De todo y todo a su alcance. Es, sin duda, en la que más disfrutan los peques entrando y saliendo, abriendo y cerrando puertas y ventanas, siendo los amos. También hay un trenecito que recorre la zona, aunque estos estaban tan entretenidos que ni quisieron subirse.

Como os he dicho antes, mejor si los peques se pueden mover libremente. Y vosotros cuidado con las cabezas, yo me llevé un chichón de recuerdo. En el parque hay servicios con cambiador de bebés, un par de puestos con snacks y bebidas y tienda de recuerdos. Se puede meter tanto comida como bebida, aunque el tiempo medio es de dos horas y media/ tres dependiendo lo que se entretengan los peques. Está bien comunicado por transporte público. Aunque no hay parking propiamente dicho también se aparca con facilidad en los alrededores.

Haga lluvia o sol, de verdad es algo que vuestros peques no olvidarán.

Viendo que a ratos salía el sol, nos envalentonamos y decidimos seguir viendo la ciudad, con paradita para una cerveja incluida, aprovechando que la peque dormía en el carrito. 

coimbra con niños

Tras comer un estupendo Bacalao a bras, salimos de nuevo a la calle dispuestos a todo cuando se desató el diluvio. En tal cantidad y sin pintas de amainar que decidimos ir por el coche que habíamos dejado al otro lado del puente. Total, lloviendo a cántaros, más viento, más niños, cruzando el río. Cuando por fin estuvimos a salvo en el coche quedaba claro que no quedaba otra que volver al hotel, dado que así no se podría ver nada más. Padre tenso al volante por el temporal. Madre mohína porque sus planes se iban al garete. Y niños chinchosos por  volver al coche. Y es que no siempre puede salir todo como se planea, y en un viaje pueden pasar estas cosas.

Total que llegamos al hotel, nos cambiamos, descansamos y pensamos en dar una vuelta hasta una presita que había en los alrededores. LLegamos a ella y de vuelta empezó a diluviar otra vez. Entonces ¡chas! pero si hay piscina en el hotel, y estábamos aún en horario de niños. En el hotel habían dispuesto unas franjas horarias para que las familias pudiesen hacer uso de la piscina y el spa sin los típicos «problemas»  que pueden surgir con gente sin hijos. Así que nos calzamos el bañador y el agua obró el milagro. Se acabaron los malos humores, lo disfrutamos y nos quitamos la tensión del último rato.

Al día siguiente no llovía, así que conseguimos ver la famosa Universidad de Coimbra, el acueducto de San Sebastián y algunas de las vistas más famosas de la ciudad.

Se me quedaron algunas cosas en la lista: la Quinta das lagrimas, el monasterio de Santa Clara, entre otros. Pero en este caso la lluvia nos jugó una mala pasada y hay que saber tomarlo como viene. Así ya tenemos motivos para volver. Y si tenéis la oportunidad de conocerlo, en Mayo hay una ceremonia universitaria muy curiosa: la «queima das fitas«.

Gracias a Portugal dos Pequenitos por darnos la oportunidad de visitar el parque.

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